TULAPEDENUNCIA
viernes 9 de diciembre de 2011
jueves 8 de diciembre de 2011
INTELIGENCIA SOCIAL
La inteligencia social es el capital intangible más importante que el hombre puede tener, ya que representa el valor de todas las relaciones que posee, su capital social.
Los ideales de trabajo en equipo y sociedad solidaria chocan con los conflictos humanos. El lazo social puede cortarse por el hilo delgado de las relaciones interpersonales.
El comportamiento de un individuo depende de su capacidad perceptiva, que es la ventana por la que incorpora el mundo. Lo real es uniforme pero lo que importa es la percepción. Por ejemplo, si se selecciona basura, basura se guarda y se emite. La tendencia a percibir en piloto automático evita ser invadido por múltiples estímulos, pero impide el ingreso de valiosa información. Con la bipedestación, la mano reemplazó a la boca, el cerebro se desarrolló, nacieron el alfabeto y el pensamiento; y se perdió agudeza sensorial, elemento clave de la inteligencia social. Los conceptos abstraen lo general de lo particular, con ellos se lee, se filtra, se traduce y se interpreta. Como son filtros falibles, no aceptemos que “lo vi con mis propios ojos”, ya que los ojos perciben a través de cristales deformadores.
Inteligencia social y emocional. El pensamiento no puede certificar la percepción ya que también es promotor de los errores. El pensador no puede superar la calidad de los datos en los que cree, ni cambiar los contenidos de la memoria. Además la emoción actúa sobre la percepción como una guía poderosa pero imprecisa y primitiva. Apelar a la racionalidad no debe ocultar la importancia del sentimiento, cuya interacción con el pensamiento genera intenciones que llevan a la acción. ¿Se puede hacer inteligente la pasión?
Para desarrollar el poder capaz de las acciones productivas, al querer hay que sumarle la eficacia. Entonces, identificar el querer es primordial, porque quien no sabe a que puerto desea arribar no consigue vientos favorables.
Como no existe la inmaculada percepción y sí la racionalidad limitada, hay que dudar de la inteligencia social sabiendo que es habitual interpretar a favor de uno mismo, condicionado por emociones incontrolables y por creencias, valores e impulsos egoístas formados en una sociedad competitiva que conducen al autoritarismo consecuente.
La memoria bien estructurada evita repetir errores. Conocer sus límites enseña a negociar sin arrogancia, a considerar que si dos no quieren uno no puede y a ser responsables. Somos libres para decidir pero sepamos que los mejores resultados surgen cuando inteligencia social dirige la poderosa red de interacciones entre actos propios y ajenos.
Como en el ajedrez somos piezas del tablero social en interacción con otras piezas y con las reglas del juego. Un peón puede ganar una partida y una neurona vale más si está conectada con las demás. El principio base de la inteligencia social es que solo no se puede.
Dijo John Donn cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por consiguiente: Nunca preguntes por quien doblan las campanas, las campanas doblan por ti.
La tendencia a ver y juzgar a los demás desde una perspectiva egocéntrica, y a engañarse separando lo que se dice de lo que se hace, promueve acciones contradictorias con los principios que se enuncian. Como formamos parte de numerosos grupos cuyo éxito será también el nuestro, aprendamos a generar un comportamiento en el cual los errores se conviertan en guías del aprendizaje social: seamos creadores de equipos de alta productividad con inteligencia social. El test de la excelencia consiste en estudiar los grupos humanos en los que intervenimos evaluando el resultado de nuestras producciones sociales en familia, amistades, trabajos y relaciones. Así podremos evaluar el capital social que creamos en nuestra vida: “Dime con quien andas y te diré quien eres”.
La realidad exterior existe pero lo valioso es como cada uno pueda construirla interiormente, para recrear un mundo en el que todos podamos habitar.
* Dr. Horacio Krell, dirige a ILVEM. Consultas a horaciokrell@ilvem.com.
La inteligencia social es el capital intangible más importante que el hombre puede tener, ya que representa el valor de todas las relaciones que posee, su capital social.
Los ideales de trabajo en equipo y sociedad solidaria chocan con los conflictos humanos. El lazo social puede cortarse por el hilo delgado de las relaciones interpersonales.
El comportamiento de un individuo depende de su capacidad perceptiva, que es la ventana por la que incorpora el mundo. Lo real es uniforme pero lo que importa es la percepción. Por ejemplo, si se selecciona basura, basura se guarda y se emite. La tendencia a percibir en piloto automático evita ser invadido por múltiples estímulos, pero impide el ingreso de valiosa información. Con la bipedestación, la mano reemplazó a la boca, el cerebro se desarrolló, nacieron el alfabeto y el pensamiento; y se perdió agudeza sensorial, elemento clave de la inteligencia social. Los conceptos abstraen lo general de lo particular, con ellos se lee, se filtra, se traduce y se interpreta. Como son filtros falibles, no aceptemos que “lo vi con mis propios ojos”, ya que los ojos perciben a través de cristales deformadores.
Inteligencia social y emocional. El pensamiento no puede certificar la percepción ya que también es promotor de los errores. El pensador no puede superar la calidad de los datos en los que cree, ni cambiar los contenidos de la memoria. Además la emoción actúa sobre la percepción como una guía poderosa pero imprecisa y primitiva. Apelar a la racionalidad no debe ocultar la importancia del sentimiento, cuya interacción con el pensamiento genera intenciones que llevan a la acción. ¿Se puede hacer inteligente la pasión?
Para desarrollar el poder capaz de las acciones productivas, al querer hay que sumarle la eficacia. Entonces, identificar el querer es primordial, porque quien no sabe a que puerto desea arribar no consigue vientos favorables.
Como no existe la inmaculada percepción y sí la racionalidad limitada, hay que dudar de la inteligencia social sabiendo que es habitual interpretar a favor de uno mismo, condicionado por emociones incontrolables y por creencias, valores e impulsos egoístas formados en una sociedad competitiva que conducen al autoritarismo consecuente.
La memoria bien estructurada evita repetir errores. Conocer sus límites enseña a negociar sin arrogancia, a considerar que si dos no quieren uno no puede y a ser responsables. Somos libres para decidir pero sepamos que los mejores resultados surgen cuando inteligencia social dirige la poderosa red de interacciones entre actos propios y ajenos.
Como en el ajedrez somos piezas del tablero social en interacción con otras piezas y con las reglas del juego. Un peón puede ganar una partida y una neurona vale más si está conectada con las demás. El principio base de la inteligencia social es que solo no se puede.
Dijo John Donn cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la tierra. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad, por consiguiente: Nunca preguntes por quien doblan las campanas, las campanas doblan por ti.
La tendencia a ver y juzgar a los demás desde una perspectiva egocéntrica, y a engañarse separando lo que se dice de lo que se hace, promueve acciones contradictorias con los principios que se enuncian. Como formamos parte de numerosos grupos cuyo éxito será también el nuestro, aprendamos a generar un comportamiento en el cual los errores se conviertan en guías del aprendizaje social: seamos creadores de equipos de alta productividad con inteligencia social. El test de la excelencia consiste en estudiar los grupos humanos en los que intervenimos evaluando el resultado de nuestras producciones sociales en familia, amistades, trabajos y relaciones. Así podremos evaluar el capital social que creamos en nuestra vida: “Dime con quien andas y te diré quien eres”.
La realidad exterior existe pero lo valioso es como cada uno pueda construirla interiormente, para recrear un mundo en el que todos podamos habitar.
* Dr. Horacio Krell, dirige a ILVEM. Consultas a horaciokrell@ilvem.com.
¿Cuántas horas de sueño son necesarias en un niño sano?
Pocas madres no se han planteado esta duda a la hora de fijar la rutina de su bebé, porque la falta de sueño puede ser perjdicial para los hijos, sean bebén, niños o adolescentes.
Cada niño es un mundo, y no existen reglas globales sobre cuántas horas son necesitan dormir. Sin embargo es relativamente fácil detectar si nuestros hijos necesitan más horas de sueño porque al no tener tantos recursos que los mayores, suelen manifestar la necesidad antes a través de ciertos comportamientos que debemos aprender a interpretar.
La irritabilidad, problemas atípicos con la psicomotricidad, falta de rendimiento o problemas con sus amigos en la escuela o el colegio, falta de resistencia ante los virus más comunes.... todos estos factores y otros pueden servir para decirnos que el organismo de nuestro hijo está pidiendo descansar más.
Aquí detallamos algunas cosas que deben tener en cuenta en el momento de determinar si su hijo duerme lo suficiente:
•Los bebés recién nacidos duermen hasta 16 horas por día. Al principio, se despiertan cada dos o tres horas para comer.
•Dormir bien es importante desde el punto de bienestar de un bebé y un niño.
•Por la noche el cuerpo produce más la hormona que estimula el crecimiento. Por lo tanto, el sueño es un factor muy importante para el desarrollo de los niños.
•Entre los seis meses y un año, los bebés duermen hasta cinco o seis horas interrumpidas.
•Los niños entre un año y cinco años duermen hasta 12 horas al día.
•Un niño en la edad de preescolar puede necesitar entre 10 y 12 horas al día.
•Un niño escolar debe dormir unas 10 horas al día.
•El sueño de cada niño depende de la necesidad individual de cada uno. Si un bebé tiene suficiente con 10 horas, es feliz y sano, no tienen porque preocuparse los padres.
•Antes de empezar a preocuparse por las horas que duerme su hijo, debe analizar los hábitos de su familia. Si vive en una familia en la que el horario es flexible y no existe una rutina fija, tal vez existe una conexión entre los trastornos de sueño de su hijo y la organización familiar.
jueves 10 de septiembre de 2009
Siento una ilusion pasajera de aquellas que consumen los sueños , siento la necesidad de ser libre , quiero caminar por el mundo sin temor a ser atropellado por la vida , desearia que todos sean buenos, y que el mundo no se preocupe por proteger a los indefensos, pues es cuando mas daño les hace; adonde tengo que ir para refugiarme , hay un lugar donde el ser humano pueda decir aqui estoy seguro, nada me pasara , quien es aquel que juzgara a los que juzgan , sera cierto lo que dicen aquellos seres extraños que andan con sus libros bajo el hombro, y diciendo que todos debemos amarnos los unos a los otros, cuando ni ellos mismos cumplen ese pedido, seamos justos o un poco menos malos en el cada dia de nuestras vidas, eso ayudara de mucho, bueno, al menos me siento menos fastidiado, porque mi sombra me esta haciendo compañia , voy a dormir hasta el otro dia , si es que aquel que esta a mi lado me lo permite.
sábado 9 de mayo de 2009
lunes 1 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)